3 DE JUNIO, DÍA DE LA UNIVERSIDAD

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3 DE JUNIO, DÍA DE LA UNIVERSIDAD

 
 
Por: José Gabriel Coley

I Condiciones
 
En este día no vamos a hablar de Julio Enrique Blanco (1890-1986), el fundador de la filosofía moderna en Colombia, sino del educador. La historia de la educación es la misma historia de la filosofía, de Thales a Savater; y no solo en Europa, sino también en todas y cada una de las partes de ese todo que se llama humanidad. Es así como, en esta esquina de Suramérica, a orillas del mar Caribe, un pensador nuestro tomando el semen de la filosofía universal, emprendió la tarea de fecundar educación superior en su polis: Julio Enrique Blanco.
 
Barranquilla es una ciudad libertaria que se desarrolló en la modernidad. No tuvo fundadores, abolengo ni títulos nobiliarios; es hija de la república, sin pasado colonial ni esclavitud. Por aquí entró todo y su crecimiento como urbe fue impresionante en las 3 primeras décadas del siglo XX, muy a pesar del centralismo del interior en manos de la caduca regeneración latifundista conservadora que tocaba a su final.
 
Con los gobiernos liberales de 1930 en adelante, Barranquilla saltó a ser prácticamente la segunda ciudad del país, pero menesterosa y vacía, tipo Fenicia, como la definió en ese momento Julio Enrique Blanco: había que transformarla en una ciudad alejandrina. Es decir, armonizar su progreso material insuflándole el correspondiente progreso espiritual.
Según nuestro profesor Eduardo Bermúdez, Blanco era un autodidacta que desde el segundo decenio de la pasada centuria estudiaba filosofía en general pero en especial a Kant, al cual traducía directamente del alemán. Evidentemente, el pensador de Koningsberg fue decisivo en su misión como “un hombre de pensamiento y acción educativa”, tal cual lo calificó su discípulo Julio Nuñez Madachí. “Una filosofía sin acción es como un concepto sin contenido”, solía decir el filósofo.
 
La filosofía de la educación, le abrió el camino a Blanco para su accionar: “Lo que busco es echar las bases de la futura cultura, actividad industrial, científica, embellecimiento artístico, perfeccionamiento moral, espiritual, en suma, de la ciudad para la cual todos esperamos el más significado destino, Barranquilla”.
 
 
II El Alma Mater del Atlántico
 
La labor de Blanco, pues, se movió entre la filosofía de la educación y la filosofía práctica. La filosofía es meditación creadora y tiene que ver con la “in-tele-agencia”, que para él era “una actividad creadora intencional de fines prácticos”.
 
En 1940, el ministro de Educación Nacional Jorge Eliecer Gaitán nombró Director de Instrucción Pública del departamento del Atlántico a Julio Enrique Blanco para que concretara las ideas que con deliberada premeditación filosófica había madurado. Comenzó con el Museo del Atlántico, en la actual sede de Bellas Artes: “Un Ateneo para depositar lo mejor del espíritu de la Ciudad, un leviathán de la cultura atlántica, un auténtico templo, similar al que los griegos erigieron a sus musas para honrarlas”, comentaba la prensa de entonces.
 
Dentro del Museo, mediante la Ordenanza departamental Nº 24 del 3 de junio de 1941 se crea el Instituto de Tecnología, “como centro de ENSEÑANZA SUPERIOR para la preparación de Ingenieros químicos y Químicos farmacéuticos…” siendo Julio Enrique Blanco su fundador y primer rector, y nuestra institución la primera universidad pública descentralizada de Colombia, cuyo ejemplo fue imitado a través de Ordenanzas departamentales en el resto del país (las mayúsculas y las negrillas son mías).
 
Desde ese 3 de junio de 1941 hemos sido Educación Superior. Tanto así que, el periódico estudiantil se llamó Universitario del Caribe (ver y ampliar: Cátedra Universitaria, Barranquilla, 2016). A Ingeniería Química y Química y Farmacia se les agregaría en 1943 Economía (Comercio Superior y Finanzas), con lo cual se cumplió el requisito de la época de contar con un mínimo de 3 facultades para ser formalmente Universidad. No obstante, el Instituto de Tecnología evolucionó primero hacia la Institución Politécnica del Caribe (Ordenanza 36 de 1945), esta sí independiente del Museo, y de ella un año después surgió la Universidad del Atlántico nominalmente dicha (Ordenanza 42 de 1946).
 
En el libro de Jesús Ferro Bayona Visión de la universidad ante el siglo XXI se confirma nuestra tesis de que todo fue un solo proceso ininterrumpido: tanto las Actas de las sesiones del Consejo Directivo, como las Resoluciones y Acuerdos, tienen un orden numérico consecutivo desde que se fundó el Instituto de Tecnología hasta después que se conformó con el nombre de Universidad del Atlántico, y todas con el mismo rector (1941-1946).
 
A finales de año el filósofo se retira de la universidad.
 
Feliz aniversario 79, Alma Mater.
 
Barranquilla, junio 3 de 2020.
 

 
 
 
 
 
 

   

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