Mensaje de Fin de Año: Reconocer lo construido, transformar lo necesario
31 de diciembre de 2025 2025-12-31 16:22Mensaje de Fin de Año: Reconocer lo construido, transformar lo necesario
Mensaje de Fin de Año: Reconocer lo construido, transformar lo necesario

Querida comunidad universitaria:
Al cerrar este año, la Universidad del Atlántico llega a un punto de inflexión. Hemos atravesado tensiones profundas, pero también es justo decirlo: en esta universidad ocurren cosas valiosas todos los días. Hay profesores que investigan para proponer cambios en la vida social y otros que inspiran a sus educandos desde las aulas; trabajadores que sostienen la institución con compromiso indeclinable; y estudiantes resilientes, portadores de una nueva genética de esperanza y transformación. Nada de lo que viene parte de cero.
Existen avances académicos, programas consolidados, procesos administrativos que funcionan y capacidades humanas e institucionales que deben preservarse. La transformación que proponemos no borra la historia: la honra y la proyecta.
Reconocer lo bueno no nos exime de cuestionarnos; por el contrario, nos obliga a hacerlo con mayor responsabilidad.
En esa dirección, más que preguntarnos de manera convencional qué universidad queremos, vale la pena interpelarnos desde otro lugar:
- ¿Qué prácticas sostenemos hoy que ya no dialogan con el mundo que cambia a nuestro alrededor?
- ¿Qué talentos hemos protegido y cuáles hemos limitado sin darnos cuenta?
- ¿Qué estructuras nos han permitido avanzar y cuáles nos están impidiendo desplegar todo nuestro potencial?
- ¿Estamos organizados para el siglo XXI o seguimos respondiendo a lógicas del pasado?
- ¿Cómo pasamos de la resistencia cotidiana a la creación y la innovación colectiva?
Estas preguntas no buscan culpables; buscan conciencia. Y la conciencia es el primer acto de transformación.
Hoy hablamos de ecosistemas universitarios porque la universidad contemporánea no se organiza solo por jerarquías, sino por capacidades que se conectan: ecosistemas de formación, de investigación, de innovación, de bienestar, de infraestructura, de tecnología, de creación cultural y de relación con el territorio. No es un cambio cosmético; es un cambio de mentalidad.
Este cierre de año nos invita a una catarsis serena, pero profunda: conservar lo que funciona, corregir lo que falla y atrevernos a imaginar lo que aún no existe. No para dividirnos, sino para comprometernos.
Todo será posible con ustedes. El 2026 debe encontrarnos reconociendo los avances, defendiendo la universidad pública y trabajando de manera propositiva en un horizonte común que nos convoque. Aprovechemos la coyuntura actual que vive la educación superior en el país, con un gobierno que ha incrementado de forma significativa su financiación y que observa, bajo medidas de vigilancia especial, el devenir de la Universidad. Esto explica por qué estamos aquí.
Que este fin de año no sea solo un balance, sino un punto de partida consciente.
Que no renunciemos a lo bueno.
Que no temamos, cambiar lo necesario.
Que tengamos, el coraje de pensar la universidad, que el tiempo nos exige.
Con gratitud, esperanza y compromiso,
Rafael Castillo Pacheco
Rector